AMOR Y TRABAJO
AMOR Y TRABAJO
En el quehacer humano no siempre sale todo bien. La improvisación, la falta de compromiso y el desconocimiento en la materia, suelen llevar al fracaso las mejores intenciones.
En el hacer de las cosas, el trabajo del hombre se describe entre resultados pésimo, mediocre y bueno, y extraordinariamente en muy bueno o excelente.
Quizá en la preparación y organización de los quehaceres les faltó orden, y sobre todo, un afectuoso empeño que se llama "amor por el trabajo".
En este tiempo donde la actividad humana se cotiza en pesos y no en resultados, el caos es el común denominador de las actividades culturales, sociales y espirituales.
La mejor forma de tener resultados en los trabajos es, primero, ordenar las ideas y el esquema que resulta de ello, que sea la guía para implementar satisfactoriamente el trabajo.
En este proceso, hay un secreto muy conocido que permanece oculto y lo conoces como el amor; el amor al trabajo y a lo que haces, le da al quehacer de tu mente y de tus manos un toque muy personal, que encanta al receptor de tus empeños. Ante el trabajo por encima está el amor, esto quiere decir que, aunque recibas poco o no te lo paguen, haz tu trabajo con esmero, cariño y conocimiento.
Los quehaceres son como las relaciones humanas se cultivan; con el trato amoroso y sincero, y con ese cariño que surge del amor, la relación se sublima.
Los placeres humanos son el enemigo natural del trabajo y, si no los mantienes a raya, te roban el amor que debes al oficio y, luego viene el caos de la incomprensión y el fracaso.
Goza la vida, pero ama más a tu trabajo, ama aquello que te sostiene y sé fiel al reglamento y a la amistad.
Hay un dicho que deberá ser una bandera para todo el mundo … "ama lo que haces y nunca tendrás que trabajar". Hay otro que dice … "yo no vengo a trabajar, ¡vengo a divertirme!".
Todo esto florece más, si estás bajo la mirada del Sumo Amor … y ¡el que ama más, se salva!