¿LA MEJOR MANERA DE RESOLVER LAS DIFERENCIAS RELIGIOSAS ES MEDIANTE EL DIÁLOGO?

No necesariamente. En la religión, como en todas las áreas del conocimiento humano, hay temas, y especialmente, verdades, que no pueden estar sujetas a negociación, ni se pueden resolver las diferencias mediante el diálogo.
Por poner algunos ejemplos en áreas distintas de la religión:
- 2 + 2 = 4.
- La verdad es lo contrario de lo falso, de lo erróneo.
- Todos los seres que nacemos, habremos de morir.
- Al día le sigue la noche, a menos de que haya un evento catastrófico que altere la secuencia.
- Un objeto más pesado que el agua, tiende a hundirse.
- Los padres tienen el derecho y obligación de educar a sus hijos.
- Los hombres tenemos una carga genética con cromosomas XY y las mujeres tienen cromosomas XX
- El que ama, quiere el bien para la persona u objeto amado.
Estas cuestiones no admiten negociación o diálogo. Y no se trata de temas religiosos, sino de verdades científicas o conocimientos básicos obtenidos de la mera observación empírica, a través del sentido común.
Hay otros temas en los que el diálogo o la negociación sí son necesarios:
- ¿A dónde iremos de vacaciones?
- ¿Qué color queda mejor en la sala de nuestra casa?
- ¿A quiénes invitamos a nuestra fiesta?
- ¿Cómo resolvemos el problema de bajo rendimiento en la escuela?
- ¿Cómo desarrollamos un proyecto de mejora social?
Estos temas requieren del diálogo entre los participantes del tema o problema en cuestión, a fin de que los resultados sean los mejores para todos.
También encontramos temas en los que se puede dialogar, pero no es imprescindible hacerlo. Se requiere solamente aplicar la reglas o leyes establecidas. Con la sola aplicación se resuelve el problema, sin necesidad de diálogo. Por ejemplo:
- Un asesino merece ir a la cárcel, porque así lo establece el Derecho Penal.
- Este alumno deberá repetir el año escolar, porque no alcanzó la calificación mínima para avanzar hacia el ciclo siguiente: obtuvo un promedio de 5, y el mínimo para aprobar es 6, (Reglamento escolar);
- Debemos respeto a una autoridad legítimamente constituida, porque así lo expresan tanto la ley natural (la Ley de Dios) como la ley positiva (leyes impuestas por los hombres);
- Un hombre es un hombre, aunque cambie su aspecto, y una mujer es una mujer, aunque no quiera serlo (ley natural);
- Si un empleado falta dos días injustificadamente a su trabajo, se le descontarán de su salario (reglamento laboral).
Aunque se puede dialogar o argumentar, no es imprescindible hacerlo, porque ya están las leyes o reglamentos que facilitan la resolución de estos casos. No tenemos muchas complicaciones. Solo debemos asegurarnos de conocer bien los hechos, y entonces aplicamos la ley o el reglamento pertinente.
Pero en la religión hay verdades que han sido reveladas nada menos que por Dios. Y son verdaderas porque han sido enseñadas o transmitidas por Él. Y las verdades de la fe son inmutables, eternas. No cambian. Además, como se ha demostrado innumerables veces, no contradicen la razón.
Hay que aclarar un aspecto más. En la Iglesia Católica se suele distinguir las verdades de la fe, de las cuestiones pastorales. Éstas últimas se refieren a la manera como se abordará la tarea de evangelización y se emiten recomendaciones sobre cómo realizar el apostolado, a fin de que la Iglesia cumpla con su misión de salvar almas.
Las cuestiones pastorales sí pueden ser objeto de diálogo y de acuerdos, pero con algunas limitaciones. Dado que la misión pastoral, el cuidado de las almas, se deriva de las verdades de la fe, no puede incurrir en ninguna recomendación que afecte a la fe, al dogma.
En estas verdades no puede admitirse el diálogo, porque de antemano sabemos que son verdaderas. Éstas son las verdades que conocemos como dogmas de fe. Deben ser creídas por la autoridad de Quien las ha revelado. Y Dios no puede engañarse ni engañarnos.
Por eso nos llama la atención que últimamente se hable de "diálogo interreligioso". Veamos: ¿a qué se refiere este diálogo?
- ¿A estudiar lo que dicen otras religiones? No se requiere el diálogo, sólo es necesario registras lo que afirma cada una de ellas.
- ¿A conocer en qué se parecen y en qué se diferencian las religiones? Tampoco es necesario el diálogo, puesto que basta con hacer un concienzudo análisis de sus doctrinas, y presentan un análisis comparativo.
- ¿Se trata de establecer alguna forma de amistad entre los católicos y representantes de las demás religiones? Eso es posible, pero nada tiene que ver con la Doctrina (las verdades reveladas), que deben conservarse intactas, íntegras.
- ¿Se refiere a buscar estrategias comunes para resolver problemas sociales? Pudiera ser, pero nada tiene que ver con un diálogo interreligioso.
- ¿El diálogo se refiere a establecer verdades comunes en las que pueden creer los adeptos a distintas religiones? Si ya hemos dicho que las verdades de fe son inmutables, entonces no son sujetas al diálogo. Es algo parecido a 2 + 2 = 4, que no admite puntos intermedios, pues lo contrario sería un error. Lo único que queda para el católico es la apologética, como una forma de evangelización. Se debe demostrar en qué están equivocadas las otras religiones.
Pero no se puede ceder en las verdades que sabemos que son ciertas. Pero ¿en eso consiste el diálogo interreligioso? Con un mal interpretado ecumenismo se pretende hacer creer que todas las religiones conducen a Dios, lo cual no es cierto.
Definitivamente, en materia de fe, no existe un diálogo interreligioso.