LA SANTA MUERTE INSPIRA AL NARCO

La Santa Muerte es una entelequia diabólica que propone el diablo para reemplazar el favor de Dios a los hombres.
La Santa Muerte no es un personaje, es una figura que representa el trabajo oscuro de los criminales que le dan atención y veneran a su manera. Todo el mundo de los vivos está regido por la Providencia, y sólo la "santa muerte" es una mentira más del padre infernal de la mentira.
La muerte es una puerta que se abre a todo humano que ha habitado la Tierra y este espacio o lapso de tiempo se le llama vida. La muerte es el momento de cruzar el marco de dicha puerta que sólo se abre a la verdadera vida. En este cruce de la puerta, las almas cruzan con el bagaje de sus buenas o malas obras, y el destino final de las almas está condicionado al contenido de tu alforja.
La verdadera Santa Muerte es sólo el fin de las almas en esta vida que mueren con los méritos ganados en su peregrinación, de acuerdo a la doctrina y enseñanzas de Jesús, que nos ha prometido la vida eterna ¿Y la santa muerte? Es sólo un momento en el paso inevitable al más allá. No es una persona, es el resultado de una santa vida para cruzar la puerta con una santa muerte…
La imagenería popular la ha pintado como un esqueleto vestido de hábito, con una hoz al hombro en busca de almas para segar… pero eso es sólo un símbolo popular para entender la siega que precede a la muerte.
Esta concepción de la imaginación de la muerte no puede ser adorada porque no se puede adorar un momento tan particular de un viviente de cuerpo y alma… Lo que sí es motivo de adoración son las propiedades o características de Dios. La esencia de Dios es trinitaria, es decir, es la consubstancialidad entre Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
Hay que entender que Dios es vida; la muerte es la ausencia de ella. Adorar a la Santa Muerte es caer en la idolatría más absurda; no puede existir la muerte porque sólo es un momento particular e individual; y reiteramos, la muerte consiste en la ausencia de vida, no tiene entidad propia ni perenne, es simplemente un paso, cambio, proceso.
El crimen organizado ha promovido la santa muerte como un sucedáneo de lo santo. Ya que ellos no pueden aspirar a este estado por estar pervertida toda su visión de la vida, y se dedican a segar vidas… es lógico que, para ellos, su penosa actividad le dé sentido a este símbolo fatal.
Los criminales, ya de por sí están perdidos y ajenos a la Redención -por decisión propia-, han tirado a la cloaca la Sangre de Cristo que, en la correspondencia a Ella, está nuestra salvación.
Así que no se confundan: "al árbol, por sus frutos los conoceréis".