¿QUÉ PENSABA JESÚS EN EL DESIERTO?

¿QUÉ PENSABA JESÚS EN EL DESIERTO?

Durante el ayuno de 40 días en el desierto, el Señor se impuso esta práctica penitencial, no para sufrir por sus pecados, ya que era un Dios inmaculado, sino, para sufrir y prepararse para la salvación de la humanidad de entonces y de ahora.

Con la visión de un Dios encarnado, Jesús, en el desierto, pensaba en el amor a sus criaturas y la salvación de éstas, ya que, habían quedado frágiles y presos del pecado … Pensó en cómo alejarlos de la tentación del demonio y cómo cultivar las virtudes en esta vida de prueba. Esta experiencia en el desierto, sorteando las tentaciones, le dió una idea de cómo elaborar el esquema de su doctrina, habiendo experimentado la fatiga, el hambre y las tentaciones.

Jesús, al someterse a la carne, nos da una idea de qué pensó en el desierto, aparte de una oración íntima con Dios-Padre. El Evangelio surgió de su mente para ponerlo en práctica, en sus acciones y dar ejemplo a sus discípulos.

Cristo, se marcó la ruta que le llevaba al Calvario, para expiar el pecado de Adán y Eva y satisfacer este delito que por su magnitud habían cerrado las puertas del Cielo.

La oración constante, que al levantar sus ojos al cielo estrellado por las noches en el desierto le dio, como Hombre, las fuerzas para enfrentar y experimentar hasta la muerte y ¡muerte de Cruz! … Él no cometió pecado alguno, sin embargo, quiso experimentar la consecuencia de éste, o sea, la muerte, para compartir con los hombres todos los efectos del castigo decretado.

Dios creó al hombre para compartir su amor y su gloria por un acto puro de amor, destinándole una vida terrenal breve en este mundo y trasladándolo a la Patria Celestial después de haber cumplido la prueba antes de ascender al Cielo. Los pensamientos de Jesús en el desierto se remontaban hasta antes de la Creación y de cómo planearon las Tres Divinas Personas el mundo donde habitarían los hombres en un estado natural para ascender luego a un estado sobrenatural.

La tentación preternatural del demonio sobre Jesús sólo fortaleció el Espíritu del Salvador para poner en marcha la salvación de los hombres.

Todos, seguramente se habrán fijado en una inscripción, por así decirlo, que viene impresa en las hostias y en ellas encontramos las letras JHS, que significa Jesús Hostia Santa o Jesús Hombre y Salvador, demuestra las características del oficio que desarrolló Jesús en su estancia en la tierra. Esta inscripción la diseñó San Bernardino de Siena en la Edad Media y se encuentra en la Observancia de Siena y, representa la Persona y divina de Jesús, unida a la naturaleza humana

Esta prueba en el desierto pudo haberla omitido, pero quiso como humano someterse a ella, y sufrir como verdadero Hombre.

La Resurrección de Jesús después de la Redención manifestó su divinidad y ascendió al Cielo como una promesa que diviniza al hombre al finalizar su vida y su prueba de amor por Dios.